Avanzo y soy solidario
se implementó con estudiantes de preescolar a quinto grado de una población rural con grupos étnicos. Surgió debido a la agresión de un estudiante hacia sus compañeros, con el objetivo de minimizar la agresión en los estudiantes de los grados en cuestión. La experiencia se desarrolló trabajando la necesidad, utilizando el correo mural para dejar mensajes positivos sobre cómo podía cambiar el estudiante y cómo querían que esa persona fuera con ellos. El recurso clave fue regalarle al estudiante indisciplinado todos los días el recreo para que se entusiasmara y pudiera tener tolerancia con sus compañeros, siendo el estudiante inteligente quien explicaba a los demás.
Publicación de Red
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