Podcast: los verdaderos influencer: Los profes de Piendamó
Nohemy Victoria Sarria y José Wildeman Ordoñez Valverde han liderado una experiencia educativa que demuestra cómo la formación integral, la innovación y el compromiso con el territorio pueden convertirse en herramientas de transformación social. Desde la Institución Educativa Madre de Dios, en Piendamó, Cauca, han consolidado un proyecto educativo que pone a los estudiantes en el centro del aprendizaje, promoviendo no solo el desarrollo académico, sino también la construcción de proyectos de vida en un contexto marcado por la diversidad cultural, la ruralidad y las consecuencias del conflicto armado.
La institución atiende una población mayoritariamente proveniente de zonas rurales y comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas, en un municipio reconocido por su importancia estratégica para la región y por los desafíos sociales derivados de la violencia. A pesar de las dificultades relacionadas con la infraestructura, la falta de una sede propia y las condiciones de vulnerabilidad que enfrenta la comunidad educativa, Madre de Dios se ha consolidado como un referente regional por su calidad educativa, su formación técnica en salud, la promoción de valores y los procesos de articulación con la educación superior.
Su propuesta pedagógica se fundamenta en el aprendizaje significativo, la formación humana y la participación activa de los estudiantes en experiencias que fortalecen sus talentos e intereses. Los centros de interés, los proyectos de liderazgo juvenil y las estrategias de articulación con instituciones de educación superior se han convertido en escenarios donde los jóvenes desarrollan habilidades para la vida y construyen oportunidades de futuro. Esta visión se complementa con la implementación de programas como SIMES, que amplían las posibilidades de acceso a la educación superior y favorecen una transición más armónica entre la educación media y la formación terciaria.
Entre sus principales logros se encuentra el reconocimiento de la institución como un referente educativo en el territorio, la confianza depositada por cientos de familias en su proyecto pedagógico y la formación de líderes estudiantiles que han representado a su municipio, departamento e incluso al país en diferentes escenarios. Asimismo, han impulsado experiencias significativas como el grupo SISE (Semilla de Identidad, Semillas de Esperanza), fortaleciendo la participación, el liderazgo y el sentido de pertenencia de los estudiantes.
La experiencia de Nohemy Victoria y José Wildeman refleja una convicción compartida: la educación del siglo XXI debe trascender la transmisión de contenidos para centrarse en el desarrollo integral de las personas, apoyándose en la tecnología, la innovación y la construcción de proyectos de vida. Su historia es testimonio de cómo la escuela puede convertirse en un espacio donde los estudiantes encuentran oportunidades para crecer, aportar a sus comunidades y construir un futuro con mayores posibilidades de bienestar y desarrollo para ellos y su territorio.