Podcast: La educación tiene la enorme responsabilidad de reinventarse a diario
El profesor Andrés Felipe Ramírez Onofre ha dedicado su trayectoria profesional a demostrar que la educación puede convertirse en una herramienta para reconstruir el tejido social y fortalecer la cultura de paz en territorios marcados por la violencia. Licenciado en Ciencias Sociales y magíster en Pedagogía Social, nació en Pasto, Nariño, y desde hace dos años desarrolla su labor en la Escuela Normal Superior de Convención, en el corazón del Catatumbo. Su experiencia como investigador y docente ha estado siempre ligada a la promoción del liderazgo juvenil, la participación democrática y la construcción de oportunidades para las nuevas generaciones, convencido de que la escuela debe ser un espacio donde los jóvenes encuentren alternativas para transformar su realidad y proyectar un futuro diferente para sus comunidades.
Su trabajo se desarrolla en Convención, Norte de Santander, un territorio reconocido por su riqueza cultural, agrícola y humana, pero también por las profundas huellas que ha dejado el conflicto armado. Muchos de sus estudiantes han vivido experiencias relacionadas con el desplazamiento, la violencia o la pérdida de familiares, circunstancias que han marcado sus trayectorias de vida. Sin embargo, también son jóvenes resilientes, comprometidos con mostrar una imagen distinta de su municipio y con construir escenarios de esperanza a través de la educación, el deporte, la música y la participación comunitaria. En este contexto, la Escuela Normal Superior de Convención, con más de un siglo de historia, se ha consolidado como un referente educativo y una oportunidad de formación para cientos de jóvenes del Catatumbo.
Con el propósito de fortalecer la participación juvenil y promover una ciudadanía activa, Andrés lidera la experiencia “Voces Jóvenes por la Paz del Catatumbo”, una iniciativa orientada a fomentar la formación política, democrática y cívica desde edades tempranas. El proyecto busca acercar a los estudiantes al conocimiento de las instituciones democráticas, la historia política del país y el papel de las juventudes en la transformación social. A través de alianzas con entidades nacionales, actividades de formación, ejercicios de liderazgo y experiencias de participación, los estudiantes desarrollan habilidades para analizar críticamente su contexto, formular propuestas y asumir un papel protagónico en los procesos de cambio de sus comunidades.
Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia es que los propios estudiantes se convierten en gestores de sus procesos. Para participar en actividades formativas y escenarios de intercambio, organizan rifas, jornadas culturales, cine-foros y otras iniciativas que fortalecen el trabajo colaborativo, el liderazgo y el sentido de pertenencia. Gracias a este proceso se logró la conformación de una lista independiente que obtuvo representación en los Consejos de Juventud, así como la realización de ejercicios de simulación democrática como modelos ONU y espacios de participación estudiantil que han fortalecido el interés de los jóvenes por los asuntos públicos y la construcción de paz.
La experiencia también ha enfrentado desafíos importantes relacionados con las limitaciones económicas, los procesos burocráticos y la resistencia inicial de algunos sectores frente a la participación juvenil. Sin embargo, estos obstáculos han reforzado la convicción de que la educación debe trascender las aulas y convertirse en una herramienta para la transformación territorial. En articulación con iniciativas como SIMES y los Centros de Interés, el proyecto ha encontrado nuevas posibilidades para conectar la formación académica con las realidades del territorio y fortalecer las trayectorias educativas de los estudiantes.
La historia de Andrés Felipe Ramírez Onofre es la de un educador que entiende la escuela como un escenario para la construcción de ciudadanía, el liderazgo y la paz. Su trabajo demuestra que, incluso en territorios históricamente afectados por la violencia, los jóvenes pueden convertirse en protagonistas de procesos de transformación cuando encuentran oportunidades para participar, reflexionar y construir colectivamente un futuro distinto. Como síntesis de su experiencia permanece una idea que refleja tanto su historia personal como la de las comunidades que acompaña: “Los tiempos difíciles hacen mujeres y hombres fuertes, y estos a su vez hacen tiempos fáciles.”