Podcast: Habilidades para la vida así se construye ciudadanía
Lorena Vela Velásquez y Luis Rodríguez han liderado una de las experiencias más innovadoras en educación socioemocional del municipio de Soacha, demostrando que la escuela puede convertirse en un escenario para la construcción de bienestar, ciudadanía y paz. Desde la Institución Educativa El Bosque, una institución oficial que atiende cerca de 2.700 estudiantes de diversos contextos sociales, ambos educadores han impulsado una transformación pedagógica que sitúa las emociones, las relaciones humanas y la convivencia en el centro de los procesos formativos.
Lorena Vela, licenciada en Español y Lenguas Extranjeras, magíster en Educación y estudiante de doctorado, ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional a fortalecer la formación integral de estudiantes y docentes. Como tutora del Programa de Tutoría para el Aprendizaje y la Formación Integral (PTAFI), ha promovido procesos de innovación pedagógica orientados al desarrollo de competencias socioemocionales, articulando esfuerzos con docentes, directivos, orientadores y familias para construir una cultura institucional centrada en el bienestar y la convivencia.
Junto a ella, Luis Rodríguez, orientador de la Institución Educativa El Bosque, ha sido uno de los principales impulsores de esta apuesta educativa. Su visión parte de reconocer que la educación debe trascender los contenidos académicos para comprender a cada estudiante como un ser humano integral, capaz de sentir, reflexionar y construir relaciones significativas. Desde esta perspectiva, ha promovido el desarrollo de habilidades emocionales, la empatía y la gestión consciente de las emociones, contribuyendo a que estudiantes y docentes comprendan que no existen emociones buenas o malas, sino experiencias humanas que deben ser reconocidas, comprendidas y gestionadas adecuadamente.
A partir de este trabajo conjunto surgió un proyecto institucional que, desde 2022, ha venido consolidando una competencia socioemocional transversal en todos los niveles educativos. La iniciativa se fortaleció mediante la construcción de una malla curricular específica, la incorporación de la competencia socioemocional en el Sistema Institucional de Evaluación, la actualización del Proyecto Educativo Institucional y el desarrollo de estrategias innovadoras como la hora socioemocional, el círculo de la palabra, el diccionario socioemocional, el botiquín de las emociones, el diario de gratitud familiar y diversas experiencias pedagógicas apoyadas en el cine, la reflexión crítica y el análisis de situaciones de la vida cotidiana.
Uno de los aspectos más significativos de esta experiencia ha sido el trabajo con las familias. A través de los Encuentros de Familias Bosquistas, la institución ha promovido procesos de alfabetización emocional que involucran a padres, madres y cuidadores, fortaleciendo los vínculos familiares y ampliando el impacto de las estrategias socioemocionales más allá de las aulas. Esta articulación ha permitido que la comunidad educativa en su conjunto participe en la construcción de ambientes más respetuosos, empáticos y protectores para niños, niñas y jóvenes.
Los resultados han sido evidentes tanto en el ámbito institucional como en la convivencia escolar. La experiencia ha contribuido a disminuir los casos remitidos a los comités de convivencia, fortalecer la resolución pacífica de conflictos, mejorar la comunicación entre estudiantes y docentes y consolidar una cultura escolar basada en el respeto y el reconocimiento de la diferencia. Asimismo, ha fortalecido la participación estudiantil, las competencias ciudadanas y la salud emocional de la comunidad educativa. Gracias a su rigurosidad, innovación y compromiso, esta experiencia fue reconocida en 2025 como una de las mejores iniciativas de educación socioemocional del país.
La historia de Lorena Vela y Luis Rodríguez demuestra que educar implica mucho más que enseñar contenidos: significa acompañar procesos humanos, formar ciudadanos capaces de convivir y construir paz desde la cotidianidad. Su trabajo evidencia que cuando una escuela pone en el centro las emociones, la dignidad y el bienestar de las personas, se crean condiciones reales para transformar la convivencia y fortalecer el tejido social. Como síntesis de esta experiencia, permanece una convicción compartida: educar sobre la importancia de las emociones es abrir el camino para convivir, participar, formar ciudadanía y construir paz desde el territorio.