Podcast: Educar es sembrar posibilidades que trasciende generaciones
La docente Michell Natalia González Mora representa a una nueva generación de docentes rurales que han encontrado en la educación pública una oportunidad para transformar territorios y ampliar las posibilidades de vida de los jóvenes. Licenciada en Lengua Castellana con énfasis en Humanidades de la Universidad Surcolombiana y especialista en Aplicación de TIC para la Enseñanza, decidió orientar su proyecto profesional hacia la ruralidad después de varios años de experiencia en instituciones privadas. Actualmente se desempeña como docente de la Institución Educativa El Cisne, en Santa María, Huila, donde ha acompañado uno de los procesos educativos más significativos de la comunidad: la reapertura de la educación media y el fortalecimiento de las trayectorias educativas de los estudiantes rurales.
Su labor se desarrolla en una región cafetera donde muchas familias dependen de las actividades agrícolas y donde, durante años, la falta de acceso cercano a la educación media limitó las oportunidades de los jóvenes. Cuando llegó a la institución encontró una comunidad educativa en proceso de transformación. Después de casi una década sin ofrecer educación media, muchos estudiantes debían desplazarse largas distancias para continuar sus estudios o simplemente abandonaban la escuela debido a las dificultades económicas y de transporte. Gracias al trabajo conjunto de la comunidad educativa, el liderazgo institucional y el apoyo de la estrategia SIMES, en 2024 se logró reabrir el grado décimo y, posteriormente, graduar una nueva promoción de bachilleres, generando un impacto positivo en la matrícula y en las expectativas de futuro de las familias de la región.
Desde su práctica pedagógica, Michell ha promovido metodologías basadas en la resolución de problemas y en el desarrollo de competencias que permitan a los estudiantes comprender y transformar su realidad. Su propuesta parte de la convicción de que el conocimiento debe tener una aplicación directa en el territorio y que la educación debe preparar a los jóvenes para enfrentar los desafíos de su entorno, ya sea permaneciendo en el campo para fortalecerlo o explorando nuevas oportunidades desde una decisión consciente y autónoma. Su trabajo busca que los estudiantes reconozcan el valor de su territorio y comprendan que la educación puede convertirse en una herramienta para innovar, tecnificar los procesos productivos y construir proyectos de vida acordes con sus aspiraciones.
La experiencia también ha significado importantes desafíos personales y profesionales. Aunque su formación inicial se concentró en el área de Lengua Castellana, asumió el reto de enseñar otras áreas como Ciencias Sociales e Inglés, fortaleciendo permanentemente sus conocimientos y ampliando sus capacidades pedagógicas para responder a las necesidades de la institución. Al mismo tiempo, ha enfrentado las exigencias emocionales de ejercer la docencia lejos de su hogar y de su familia, una realidad compartida por muchos docentes rurales que hacen de la vocación una forma de servicio a las comunidades.
La historia de Michell Natalia González Mora refleja el impacto que puede tener una educación comprometida con el territorio y con las aspiraciones de los estudiantes. Su experiencia demuestra que la escuela rural puede convertirse en un espacio de esperanza, donde los jóvenes descubren nuevas posibilidades para construir su futuro sin renunciar a sus raíces. Gracias al fortalecimiento de la educación media y al acompañamiento brindado por estrategias como SIMES, hoy más estudiantes tienen la oportunidad de continuar sus estudios y ampliar sus horizontes. Como síntesis de su experiencia, permanece una convicción que orienta su labor cotidiana: “Educar es sembrar posibilidades. Y cuando se siembra con sentido, el impacto trasciende generaciones.”