Podcast: Desde el Territorio Indígena Awá, el saber ancestral conecta con nuestro presente
La profesora Anghi Katerine Rosero Taramuel ha construido una experiencia educativa que demuestra cómo la ciencia puede convertirse en un puente para fortalecer la identidad cultural y el desarrollo comunitario. Mujer indígena del pueblo Pasto, oriunda de Cumbal, Nariño, es licenciada en Biología y Química, magíster en Didáctica de la Física y la Química, y actualmente se desempeña como docente de Ciencias Naturales y Educación Ambiental en el Centro Educativo Indígena Awá Los Telembies, ubicado en el resguardo indígena de Tortugaña Telembí, en Barbacoas, Nariño. Desde allí acompaña procesos de fortalecimiento de la educación media en el marco de la estrategia SIMES, promoviendo una educación contextualizada, intercultural y profundamente conectada con el territorio.
Su labor se desarrolla en una región rural donde convergen comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y mestizas, caracterizada por grandes desafíos en materia de infraestructura y acceso a servicios básicos. Muchos estudiantes deben recorrer largas distancias a pie para asistir a clases, mientras que la institución enfrenta limitaciones como la ausencia de energía eléctrica, acceso a internet, agua potable y laboratorios. Sin embargo, estas dificultades contrastan con la enorme riqueza cultural y ambiental del territorio, especialmente con el conocimiento ancestral relacionado con las plantas medicinales, preservado por las familias y los mayores de la comunidad. La escuela, además, es el resultado del esfuerzo colectivo de la comunidad Awá, que ha participado activamente en su construcción y sostenimiento mediante mingas comunitarias, fortaleciendo el sentido de pertenencia y compromiso con la educación.
A partir de la escucha y el reconocimiento de los saberes locales, Anghi desarrolló la experiencia “Aromas del Territorio”, una propuesta pedagógica que integra el conocimiento científico con la sabiduría ancestral de la comunidad. A través de la investigación de plantas medicinales, el diálogo con las familias, la experimentación y la construcción de prototipos para la extracción de aceites esenciales utilizando materiales del entorno, los estudiantes fortalecen competencias científicas mientras profundizan en el valor de su cultura. Este proceso ha permitido que los jóvenes asuman un papel activo en la construcción de conocimiento, desarrollando pensamiento crítico, habilidades prácticas y una mayor valoración de los saberes heredados de sus comunidades.
Entre los resultados más significativos se encuentran el fortalecimiento de la enseñanza de las ciencias desde el contexto, la consolidación de una experiencia pedagógica reconocida por diferentes actores educativos, la participación en las Olimpiadas STEM+ Colombia y el fortalecimiento de los vínculos entre la escuela y la comunidad. La estrategia SIMES ha sido un apoyo fundamental para estructurar, fortalecer y visibilizar este trabajo, brindando acompañamiento pedagógico, didáctico y socioemocional que ha permitido proyectar la experiencia más allá del territorio y demostrar el potencial transformador de la educación rural.
La historia de Anghi Katerine Rosero Taramuel evidencia que la educación cobra verdadero sentido cuando reconoce los saberes existentes en las comunidades y construye a partir de ellos nuevas oportunidades de aprendizaje. Su experiencia demuestra que, incluso en contextos con profundas limitaciones materiales, es posible desarrollar procesos educativos innovadores cuando existen compromiso, creatividad y trabajo conjunto con la comunidad. Su labor se resume en una idea que inspira cada una de sus acciones pedagógicas: “La ciencia no está lejos, está en el territorio y en el saber de la comunidad.”