Podcast: Del centro al territorio la educación que mira al campo y a los pueblos indígenas

Podcast: Del centro al territorio la educación que mira al campo y a los pueblos indígenas

Las maestras Marly Tatiana Epe Sánchez y Karenth Dayhana Muñoz Daza representan dos voces comprometidas con la construcción de una educación intercultural que fortalece la identidad, protege la vida y abre oportunidades para las comunidades rurales e indígenas del Cauca. Desde la Institución Educativa Intercultural Sek Walaҫa, ubicada en el Resguardo Indígena de Honduras, en el municipio de Morales, ambas educadoras han trabajado para que la escuela sea mucho más que un espacio de enseñanza: un escenario de encuentro entre culturas, de construcción comunitaria y de transformación social.

Marly Tatiana Epe Sánchez, docente indígena egresada de la Universidad del Cauca, regresó a su territorio con la convicción de aportar a la formación de las nuevas generaciones desde el reconocimiento de sus raíces culturales. Como docente de inglés de básica secundaria y media, ha desarrollado estrategias pedagógicas basadas en el juego, la música y el aprendizaje significativo, buscando que el idioma se convierta en una herramienta para ampliar horizontes sin perder la conexión con la identidad propia. Su labor está orientada a proteger los sueños de los estudiantes y demostrarles que la educación puede convertirse en un camino para transformar sus vidas y las de sus comunidades.

Por su parte, Karenth Dayhana Muñoz Daza, licenciada en Etnoeducación y dinamizadora de la institución, ha dedicado su trayectoria al fortalecimiento de procesos educativos comunitarios, la educación propia y la construcción de materiales pedagógicos interculturales. Su experiencia en el trabajo con comunidades indígenas y campesinas la ha llevado a impulsar iniciativas orientadas a fortalecer las lenguas nativas, la memoria cultural y el diálogo entre saberes. Desde la sistematización de experiencias pedagógicas y el fortalecimiento del Proyecto Educativo Comunitario (PEC), ha contribuido a consolidar propuestas educativas que promueven alternativas de vida alejadas de la violencia y comprometidas con el cuidado del territorio, la soberanía alimentaria y la convivencia entre culturas.

Las dos docentes desarrollan su trabajo en un territorio que ha enfrentado profundas dificultades derivadas del conflicto armado, el despojo territorial, la construcción de la represa La Salvajina y la presencia de economías ilícitas. Sin embargo, también es un espacio habitado por comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que han construido procesos organizativos sólidos y una fuerte defensa de la vida, la cultura y el territorio. En este contexto, la Institución Educativa Intercultural Sek Walaҫa se ha consolidado como un referente de diálogo intercultural, participación comunitaria y construcción de esperanza para niños, niñas y jóvenes.

Uno de los logros más significativos que ambas destacan está relacionado con la articulación de la estrategia SIMES para ampliar la cobertura educativa en la sede Chirriadero. Durante años, muchos estudiantes debían recorrer largas distancias para continuar sus estudios de secundaria, situación que favorecía la deserción escolar y aumentaba su exposición a múltiples riesgos. Gracias al trabajo conjunto entre la comunidad, la institución y los procesos impulsados desde SIMES, se logró la apertura del grado sexto en la vereda, permitiendo que decenas de niños y niñas continúen sus estudios cerca de sus hogares y que varios estudiantes que habían abandonado la escuela regresaran a las aulas.

La experiencia compartida de Marly y Karenth evidencia que la educación rural e intercultural puede convertirse en una poderosa herramienta para reducir desigualdades, fortalecer la identidad cultural y construir caminos de paz en territorios históricamente afectados por la exclusión. Su trabajo demuestra que cuando la escuela se construye junto a las comunidades, reconoce la diversidad y se compromete con la defensa de la vida, se convierte en una verdadera oportunidad de transformación social. Como síntesis de esta experiencia, permanece una convicción común: la educación es el puente más sólido hacia la paz, la dignidad y el futuro de los territorios.